Yo, Panko

“Yo, Panko” dijo Granger, y con su defensa más la exhibición de Toolson, Unicaja venció a Montakit Fuenlabrada 75 – 78

Yo, Panko
Theobald Philips

(Foto / foto portada: EFE) Ryan Toolson dijo "Yo, Panko" en el tercer cuarto

(Foto / foto portada: EFE)
Ryan Toolson dijo “Yo, Panko” en el tercer cuarto

“Yo, Panko” dijo el de Harrisburg al empezar el partido, aprovechando en ataque el ímprobo esfuerzo de sus compañeros por hacer aún más pesados los kilómetros que desde la Villanueva de Abajo rusa (Nizhny Nóvgorod) atenazaban las piernas malagueñas. Y Panko desplegó todo su arsenal, como él sabe hacerlo, haciendo inútil la aplicación del Chimpa Suárez y borrando del partido la pujanza de Mindaugas Kuzminskas. El marcador, de su mano (13 puntos y 16 de los 21 de valoración de su equipo en el 1Q) se disparaba hasta un 18 – 9. Trabadas las muñecas de los de Plaza en las alternativas defensivas que planteó López, solo un postrero 0 – 5, propiciado por un triple de Will Thomas y dos tiros libres de Golubovic, dejó a Unicaja por debajo de la decena. Un postrero palmeo del gran Andy dejaron las cosas en un sorprendente 20 – 14 a favor del colista frente al líder.

“Yo, Panko”, se dijeron Daniel Clark y Branko Cvetkovic al inicio del segundo cuarto, sabedores de que sus posibilidades de victoria pasaban por encontrar una alternativa al MVP del equipo. Y, a base de triples, mantuvieron la distancia mientras Unicaja seguía sin encontrar fácil el camino del aro entre la ahora individual, ahora zonal defensa naranja. Solo Markovic, con oportunos triples o posteando cómodamente gracias a su diferencia de altura con Mayo, fastidiaba la fiesta local dejando siempre a los verdes, esta vez de blanco y morado nazareno, a tiro de piedra. Andy pudo tomarse un descanso y, buena noticia para las gradas, cuando volvió a la pista sus compañeros no solo habían mantenido la diferencia sino que incluso la habían ampliado en un punto gracias a la única canasta en juego del salvapatrias Steve Burtt (de 28 – 21 a 31 – 23). Era el momento de rematar la faena.

Foto: Lydia Calvo / www.fuenlafreak.com "Yo, Panko" dijo Jayson Granger. Y frenó al MVP

Foto: Lydia Calvo / www.fuenlafreak.com
“Yo, Panko” dijo Jayson Granger. Y frenó al MVP

“Yo, Panko”, le dijo sin embargo Jayson Granger a Kuzminskas en una presión sobre saque de fondo, incluso empujando a la joven estrela lituana para que cubriera a Cvetkovic. Y con esa estrategia, que en el momento nos pareció improvisada pero que luego Plaza nos manifestó ya habían anticipado, los músculos y la rapidez del uruguayo se mostraron mucho más efectivos que los centímetros de los treses para detener al vendaval de Harrisburg. Panko no solo no anotó más puntos, sino que incluso, con una valoración negativa (-1) y dos faltas en su haber, se tuvo que tomar un segundo e inusual descanso dentro del mismo cuarto. Ante la enésima desaparición en combate de Akindele, solo Cvetkovic, respondido por Markovic, mantuvo el status quo al llegar al descanso (41 – 34). Eran buenas noticias para ambos entrenadores, pues uno había conseguido superar la Pankodependencia y el otro había salvado los muebles, de cara a los segundos veinte minutos.

“Yo, Panko”, le decía Jayson Granger a su entrenador de forma ostensible mientras se daba con el índice en el pecho, corriendo hacia la banda mientras Carlos Suárez, desde el tiro libre, encestaba el primer punto del Unicaja casi tres minutos después de comenzar el cuarto. Y es que el de Harrisburg, descansado, había vuelto a monopolizar el ataque fuenlabreño aumentando la distancia hasta un preocupante 45 – 35. El base malacitano cumplió con su papel, volviendo a secar al máximo anotador de la Liga Endesa, dando paso ambos equipos a nuevos portagonistas de esta historia, en un extraño duelo anotador. Por parte local, fue Moussa Diagné el que, con 7 puntos consecutivos derivados de buenos movimientos de balón para superar la presión defensiva, conseguía mover el luminoso, pero se encontró enfrente con el despertar de Ryan Toolson, que anuló completamente el esfuerzo del joven africano con una actuación de ensueño.

“Yo, Panko”, parece que se dijo el primo de aquel otro Andy, entrando en una espiral de juego en la que daba igual qué estrategia defensiva dispusiera el entrenador del Montakit, pues desde todas las distancias posibles el americano lograba armar la muñeca e, indefectiblemente, encontrar aro. Poco a poco la diferencia en el marcador se fue reduciendo, hasta que Unicaja consiguió por vez primera, a 1’20” para el final del cuarto, ponerse por encima (55 – 56). En ese tiempo, además de una inoportuna cuarta falta de Diagné, Fuenlabrada se encontró con cinco tiros libres consecutivos de Green y Thomas que cerraron un tremendo parcial de 12 – 26, dejando un preocupante 57 – 61 para los últimos diez minutos.

Foto: Lydia Calvo / www.fuenlafreak.com "Yo, Panko" dijo Cvetkovic, siendo el mejor de su equipo

Foto: Lydia Calvo / www.fuenlafreak.com
“Yo, Panko” dijo Cvetkovic, siendo el mejor de su equipo

“Yo, Panko”, se dijo Branko Cvetkovic, alero alto en un extraño quinteto con el que Hugo López comenzó el tramo decisivo, en el que ninguna de sus dos supuestas estrellas (el citado Andy y Burtt) estaban en pista. Liderados por el serbio, que anotaba y asistía con fruición, con un Miso recuperado para la causa y nuevamente ayudado por Daniel Clark, los locales voltearon el tanteo a partir de una extraordinaria defensa hasta un esperanzador 70 – 68. Ryan Toolson, no dispuesto a dejar que la victoria se escapase, encestó cuatro puntos consecutivos y ahí, como en la película de Woody Allen, la pelota decidió. Mientras que el triple librado de Clark hacía la corbata y se salía, el de Caleb Green entraba suavemente, haciendo que el hipotético 73 – 72 se convirtiera en un casi definitivo 70 – 75.

“Yo, Panko”, volvió a decirse el 20 de Gracanica, embocando nada más entrar a cancha después de un breve descanso una nueva canasta de 3 puntos que encendió las gradas. Y, tras otra efectiva defensa local, sin miedo, como si Panko fuera, volvió a cuadrar los pies y a soltar la muñeca desde más allá del 6’75 a falta de veinte segundos, pintando el balón hasta por dos veces toda la longitud del círculo de hierro, para salir sin besar la red y entregar el partido al líder de nuestra liga. Del carrusel de faltas y tiempos muertos salió aun una postrera posibilidad de prórroga que ni Alberto Díaz, en tiro librado por incomprensible fallo defensivo de Unicaja, ni Andy Panko, con un bosque de manos encima, pudieron aprovechar. En la pasión según Fuenlabrada no hubo resurrección.

Ficha técnica

Baloncesto Fuenlabrada 75 (20+21+16+18): Alberto Díaz (4), Branko Cvetkovic (13), Andy Panko (21), Javi Vega (3) y Jeleel Akindele (6) -quinteto inicial-. También jugaron Josh Mayo (2), Andrés Miso (4), Steve Burtt (6), Daniel Clark (9) y Moussa Diagne (7).

Unicaja Málaga 78 (14+20+27+17): Jayson Granger (10), Ryan Toolson (23), Carlos Suárez (4), Caleb Green (11) y Fran Vázquez (3) -quinteto inicial-. También jugaron Stefan Markovic (8), Jon Stefansson (3), Mindaugas Kuzminskas (3), Vladimir Golubovic (6), Will Thomas (7) y Germán Gabriel (0).

Sin perdón

Sin perdón para Fuenlabrada, Río Natura Monbus jugó más y mejor en una trabajada victoria 82-88 (Foto portada: Fran Martínez / ACB Photo)

Sin perdón
Theobald Philips

Foto: Alba Pacheco / EnCancha) Pumprla Superando a PAnko, MVP en la sombra

Foto: Alba Pacheco / EnCancha)
Pumprla superando a Panko, MVP en la sombra

Es muy fácil jugar contra el Barcelona; puedes salir concentrado, a disfrutar y hacerlo lo mejor posible, ya que nadie espera nada de ti. Incluso aunque te saquen de la pista, todo el mundo te mirará de forma comprensiva. Ya no es tan fácil jugar contra los de tu liga aunque, reconozcámoslo, la clasificación y la diferencia de victorias no engaña y hace mucho que el Río Natura Monbus dejó de ser de la liga del Montakit Fuenlabrada. Es normal, decíamos, que en este tipo de partidos en que sabes que de verdad te juegas la vida, la muñeca tiemble, que el juego esté más agarrotado por la responsabilidad; pero en absoluto justifica que no se de la medida de las propias fuerzas, que no se “baje el culo” desde el minuto uno y se deje hacer al contrario a su antojo durante más de tres cuartos. No hay perdón para eso, sin que cinco minutos de épica puedan servir de coartada.

En algún caso, esa diferencia de rendimiento vino impuesta por la actuación del contrario, más que de una desconexión propia. Hablamos de un Pavel Pumprla que se convirtió en el MVP en la sombra, incluso por encima de los brillantes 45 de valoración de Maxi Kleber, gracias a su magnífica marca sobre Panko. Fuerte para aguantar el choque en el poste, y rápido para defender al de Harrisburg en tres cuartos e impedir que le lleguen balones, robando muchos de ellos y propiciando fáciles contrataques, el alero checo fue el verdadero culpable de que el veterano americano consiguiera solo una canasta en juego, secando la principal vía de juego (no solo de anotación) de los de Hugo López. Es uno de esos casos en los que pesa mas el mérito del contrario que el demérito propio, no pudiendo culpar a Panko de su bajo rendimiento, pues lo intentó en todo momento, incluso reviviendo el recuerdo de Steve Trumbo en varias jugadas en las que, obsesiva pero inútilmente, percutía el rebote ofensivo sin conseguir sacar puntos de su esfuerzo.

(Foto: Alba Pacheco / EnCancha) Cuando Mayo marzea, Luz mayea

(Foto: Alba Pacheco / EnCancha)
Cuando Mayo marzea, Luz mayea

En otros casos, fue la propia decisión del cuerpo técnico local la que propició la ventaja gallega. Ver a Josh Mayo al lado de Rafa Luz era como ver a Mugsy Bogues defendiendo a Sabonis, y el hispano-brasileño no desaprovechó la ventaja. Desde su atalaya, se dedicó a asistir a sus compañeros, especialmente a Kleber, y a forzar el camino de la canasta bien mediante penetraciones poderosas, bien hundiendo al pequeño base fuenlabreño con su juego de espaldas. Freire Luz dominó el partido, especialmente cuando no tenía enfrente a Alberto Díaz, superando la marca histórica de asistencias del Obradoiro en ACB,que poseía el hasta hace poco fuenlabreño Andrés Rodríguez.

La tercera de las faltas en que incurrió Fuenlabrada es la más grave, pues no tiene otra explicación que la propia cabeza del jugador involucrado. Nos referimos a Jeleel Akindele que, una vez más, decidió que ese partido no iba con él, que podía sestear en defensa aunque Kleber fuera el dueño de la zona y jugase a placer, y desaparecer en ataque aunque, con la terrible defensa sobre Panko, los puntos del africano fuesen más necesarios que nunca. Fuenlabrada, al empezar un partido, echa una moneda al aire para saber si sale cara, y Akindele quiere jugar, o sale cruz y toca penar ya que por otra parte, el evidente estancamiento de Moussa Diagne este año le priva de juego interior si Deji está en uno de esos días. Aquello del “carácter Fuenla” solo va con Akindele…a veces.

Con estos mimbres, Obradoiro consiguió adelantarse en el marcador con una consistente ventaja de 7/8 puntos, que no se amplió más porque los de Moncho tampoco hicieron mucho más allá de un partido correcto. Fallos en los momentos de romper definitivamente, unido a algún ramalazo local de rabia cuando la salida de Alberto Díaz por Mayo secó algo la creación del juego gallego y las acciones de salvapatrias de Steve Burtt ponían inverosímiles puntos en el casillero local, alimentaron el espejismo de que había partido. Pero, ahogado en un mar de balones a ninguna parte (19 pérdidas en total), con marejada de Maxi Kleber y Corbacho con tendencia a fuerte marejada de Pumprla sobre Panko, el 14-21 del primer cuarto se mantuvo en un 33-40 al descanso.

(Foto: EFE / Yahoo Sports) Alberto Díaz, el mejor de su equipo

(Foto: EFE / Yahoo Sports)
Alberto Díaz, el mejor de su equipo

En el medio tiempo, Fuenlabrada tardó en abandonar el vestuario para calentar. Se preveía una salida fulgurante, una charla profunda que pusiera las cosas en su sitio, y asi fue. Hugo rectificó dejando a Mayo en el banco, encestando Alberto Díaz (de Dani se olvidó, por decisión técnica) el primero de sus triples; ello, unido a una subida de líneas en defensa y a la providencial aparición de Javi Vega en ataque, con 5 puntos consecutivos, igualaron el marcador a 43 y parecieron redefinir lo que habían sido las líneas del partido. Craso error, un tiempo muerto de Moncho para tranquilizar a los suyos hizo que volvieran a jugar con paciencia y a poner los balones en las manos más calientes, Corbacho por fuera y Kleber por dentro, deshaciendo las esperanzas locales como un azucarillo que se derrite en un café…de balones perdidos. Las diferencias se dispararon, y ya no pararon en lo 7/8. Cuando el tercer cuarto se cerró, el luminoso mostraba un prácticamente definitivo 51-66.

En el último cuarto, sin Panko en pista, Steve Burtt y Daniel Clark intentaron desde el 6’75 acortar las difertencias. Obradoiro mantenia el tipo de la mano de Luz y Kleber, pero poco a poco los 15 bajaron a 11, de forma imperceptible y, luego, ya con Andy en pista (aunque anotando solo desde el tiro libre), todavia un poco más. Río Natura Monbus se contagió del triplismo fuenlabreño, y en vez de seguir jugando con paciencia y buscando la mejor posición, entró en una fase de fallos desde el perímetro que Alberto Diaz aprovechó para, con varios triples consecutivos, dejar la victoria a mano (78-81) faltando un minuto.

En ese minuto, Obradoiro recuperó la cordura dejando que la alemana efectividad de Maxi Kleber desde el tiro libre mantuviera la ventaja adquirida mientras que Fuenlabrada, entregado a la locura de Steve Burtt fallando desde todas las posiciones (y con una incomprensible entrada del voluntarioso pero fallón Cvetkovic por el acertado Alberto Díaz), dejo escapar una valiosa victoria, más grave aun con la conquista de Badalona por Andorra y la victoria que ha conseguido Sevilla mientras escribo… Sin perdón para el Montakit Fuenlabrada.

Estadística ACB: http://www.acb.com/fichas/LACB59219.php

El corazón de las tinieblas

Agonía, lucha, agitar los brazos al borde del abismo y recuperar el equilibrio en el último momento. Alta tensión en el Fernando Martín para la más dulce de las victorias [Foto portada: Alba Pacheco / Encancha.com]

El corazón de las tinieblas
Theobald Philips

Foto: EFE El despertar de Deji Akindele fue demasiado para Baloncesto Sevilla

Foto: EFE
El despertar de Deji Akindele fue demasiado para Baloncesto Sevilla

El baloncesto tiene algunos momentos en los que las estadísticas, tan queridas y tan útiles, saltan por los aires. En los que los planteamientos tácticos y la buena ejecución del scouting parecen perder su sentido y, como dicen los sabios que ocurre al acercarse al centro de los agujeros negros, las leyes de la lógica se subvierten. Son esos momentos en los que solo el corazón a ciento veinte pulsaciones por minuto, la mano que tiembla, el sudor que se interpone entre la pupila y el aro, el ensordecedor ruido de las gradas que abotarga los sentidos, cuenta. El borde del abismo; “el horror”, que decía Kurtz en El corazón de las tinieblas.

Es una lucha de nervios en la que lo bueno que hayas hecho antes, más que un acicate, se convierte en una carga pesada, en la medida de tus pecados por dejar escapar lo que tenías ganado, en unos manguitos de hormigón que atenazan los brazos. Es el momento en que cada centímetro cuenta, ya sea para que ese pase al compañero llegue a su destino o para que la línea de tiro libre, inamovible en sus 4,60 metros, parezca sin embargo estar a kilómetros del aro. “El horror, el horror”.

Sevilla remontó el río del partido hasta ese supremo momento mostrando un juego que, en bloque, parecía mejor, más completo que el de sus contrincantes. Como un metrónomo, encontrando alternativas (Oriola, Byars…) cuando sus principales bazas (Hernangómez, Porzingis…) eran anuladas, fue marcando mejores valoraciones que Montakit Fuenlabrada durante los 40 minutos del partido, pero sin llegar a traducir del todo esa ventaja en el marcador. Consiguió, cuando allá por el tercer cuarto una antideportiva de Penney sobre Diagné seguida de un triple de Burtt y dos tiros libres de Panko, amenazaban con volcar su barco (60 – 53), encomendarse a la muñeca de Radicevic desde el tiro libre para equilibrarlo en apenas minuto y medio (60 – 59); e incluso, gracias al inconmensurable trabajo de Oriola y al gran día de Byars, ampliar ese parcial hasta llegar a la mitad del último tramo de su viaje con una significativa ventaja (69 – 76). El último tramo, el momento.

Foto: Alba Pacheco / Encancha.com Panko, bien defendido por Berni, sacó de 1 en 1 lo que no podía de 2 en 2

Foto: Alba Pacheco / Encancha.com
Panko, bien defendido por Berni, sacó de 1 en 1 lo que no podía de 2 en 2

Fuenlabrada, equipo y afición, encararon el viaje por el particular infierno agarrotados, luchando pero a ráfagas, atenazados por la responsabilidad. Si en defensa se luchaba a muerte y se conseguía anular a las promesas visitantes (especial mención al trabajo de Vega sobre Porzingis), en ataque no lograban carburar de forma continua ante la buena defensa de Berni sobre Panko, con excepcional ayuda del pívot cuando el de Harrisburg intentaba el reverso hacia su derecha para disparar su letal tiro a media distancia. Los locales lograban mantenerse en el partido, pero solo gracias a ramalazos de corazón individual que les permitían sobrevivir, ora alguna ráfaga de Alberto Díaz en defensa que provocaba un contraataque fulminante, ora las acciones de salvapatrias de Steve Burtt, ora la callada eficiencia de Rolands Smits, que llama a la puerta. Peleó sin que le llegara la camisa al cuerpo ni el mazo al bombo, con un pabellón más lleno aún que de costumbre pero que no terminaba de ensordecer del todo. Hasta el triple del capitán que, cuando Sevilla en ese postrero parcial del que más arriba hemos hablado amenazaba con llevarse la victoria, pareció decir a las gradas “os necesitamos”, a sus compañeros “podemos hacerlo” y a los rivales “no lo vais a conseguir”.

Era el momento, y mientras Baloncesto Sevilla cedía al corazón de las tinieblas, al horror, perdiendo su crédito junto con el balón en dos pases decisivos (16 pérdidas en total) y convirtiendo en dudas desde el tiro libre la certeza que la grada les gritaba (13/22), Montakit Fuenlabrada templó los nervios en el despertar de Jeleel Akindele, 16 puntos (7/8) en el segundo tiempo, y en la inteligencia de Andy Panko que, lejos de desesperarse ante la emboscada planteada por Casimiro, se dedicó a alimentar a la bestia africana y a conseguir réditos (la mitad de sus 16 puntos) desde el 4,60. Una última excepcional defensa, con un flash de Akindele sobre Radicevic y robo de Burtt, certificó el 82 – 81 final.

Ficha Técnica:

Montakit Fuenlabrada 82 (16+26+18+22): Josh Mayo (6), Branko Cvetkovic (6), Andy Panko (16), Javi Vega (3) y Jeleel Akindele (24) -quinteto inicial-; Alberto Díaz (2), Steve Burtt (12), Dani Pérez (3), Moussa Diagne (1), Daniel Clark (2) y Rolands Smits (7). Entrenador: Hugo López. No utilizado: Andrés Miso.

Baloncesto Sevilla 81 (20+22+17+22): Ben Woodside (7), Kirk Penney (17), Berni Rodríguez (3), Kristaps Porzingis (4) y Willy Hernangómez (6) -quinteto inicial-; Álex Urtasun (0), Derrick Byars (14), Pierre Oriola (21), Ondrej Balvin (4) y Nikola Radicevic (5). Entrenador: Luis Casimiro. No utilizado: Diego Gallardo.

Las botas de siete leguas

Fuenlabrada 93–84 Estudiantes o cómo el baloncesto es un deporte en el que las canastas son 2 puntos, pero al final se decide por las jugadas que valen 1 o 3 [Foto portada: Fran Martínez / ACB Photo]

Las botas de siete leguas
Theobald Philips

Foto: www.clubestudiantes.com Burtt estuvo todo el partido, Aradori se fue desinflando

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Burtt estuvo todo el partido, Aradori se fue desinflando

Érase una vez un pobre equipo en zona de descenso que, al cese a mitad de temporada de su entrenador, la directiva le dejó en herencia un joven gato sin experiencia como jefe de banquillo.

– ¿Qué voy a hacer yo con un gato que se estrena en esta ACB? -se dijo el equipo, titubeando con cierta apatía mientras perdía algunos partidos que le hundieron aún más en la clasificación.

– Tú deja de preocuparte -les dijo el gato-, apriétate bien las botas, baja el culo y recupera la chispa que hemos perdido. Haz caso a todo lo que te diga, y verás como pronto salimos de este entuerto.

Dicho y hecho, lo primero que hizo el gato cuando el más directo rival iba a acudir a la aldea donde vivía el equipo fue cambiar algunas de las inercias del quinteto inicial, comenzando sorpresivamente con Dani Pérez, Javi Vega y Steve Burtt para que pusieran un punto más de intensidad y chispa en el juego. La estratagema surtió efecto pues, a partir de una defensa muy ajustada y control del rebote, el equipo encontró vías de anotación fluida que le llevaron en un santiamén a escaparse en el marcador (20 – 10 faltando menos de 3 minutos) sin que sus ilustres visitantes encontraran forma de contrarrestar su juego.

A esas alturas, Andy Panko solo había anotado 2 puntos (aunque obligando al príncipe Rabaseda a regresar al banquillo, entre pitos, por prontas faltas), los mismos que Javi Vega o su sorprendente sustituto, Rolands Smits, un nuevo truco que el ingenioso gato se sacó del zurrón para dejar descansar las rodillas de madera de Daniel Clark, de cara a momentos más graves. La inspiración de Burtt se imponía de tal forma que el rey Vidorreta tuvo que llamar a filas al condottiero Aradori que, con su envergadura, estilo y eficiencia, frenó al pequeño anotador fuenlabreño e inició una reacción de los suyos, tanto ofensiva como defensiva, que terminó por endosar al equipo del gato López un parcial de 3 – 13 (20 – 14 al final del cuarto y 23 – 23 en el minuto 14).

Comenzaba a cundir una vez más el desánimo en el pequeño equipo, incapaz de encontrar el camino del aro, cuando el gato les llamó a capítulo y les devolvió la chispa. La chispa y a Andy Panko, que se había permitido un pequeño descanso, pero esta vez calzado con las famosas botas de siete leguas. Una defensa de 24 segundos marcó el cambio de tendencia encontrándose las huestes de Movistar con que, además de que volvía a no ser tan fácil acariciar la red, los azules solo podían dar pasitos de dos en dos mientras que el de Harrisburg, por cada paso que daba, tres puntos anotaba. Hasta cuatro veces consecutivas dió Panko zancadas de 6,75 metros para pasar luego las mágicas botas a Burtt y Alberto Díaz que, sobre la trompeta del descanso, retomó la distancia máxima para los suyos (43 – 33).

Foto: www.clubestudiantes.com Dani Pérez, ejemplo de la chispa que quiere su entrenador

Foto: www.clubestudiantes.com
Dani Pérez, ejemplo de la chispa que quiere su entrenador

– No podemos dejar que corran tanto -se dijo Vidorreta, intentando sacar partido a una ventaja allí donde podía obtenerla- tendremos que intentar secar la propia fuente del juego.

Así, ante los activos Dani Pérez y Steve Burtt, opuso las altas barreras de Fede Van Lacke y Pietro Aradori, intentando que la bola no llegara a las manos del estilete. La estrategia dio resultado solo parcialmente pues, si bien Dani se vio castigado con muchas faltas, en ataque solo el italiano era una auténtica referencia para los suyos, sin que sus malabarismos dieran para recortar diferencias. Y es que mientras los de las telecomunicaciones seguían dando pasos de dos, entre los del bricolaje Panko se dedicó a pasar las botas de siete leguas al capitán Javi Vega que, sobreponiéndose a los hasta tres fallos consecutivos que había encadenado en el primer cuarto, abrió el campo y el marcador hasta una nueva distancia máxima (50 – 42). No se rindió, sin embargo, el visitante, echando mano de la veteranía de Nacho Martín y Javi Salgado para que, por fin de tres en tres, recortaran algo las diferencias (59 – 54).

El gato se sacó, sin embargo, una par de bazas más de su zurrón. Por un lado, Steve Burtt, que retornó a la cancha para tener otra referencia más allá del omnipresente Panko y, por otro y más importante, un Daniel Clark que, más descansado gracias a la gatuna dosificación, por un momento recordó al de principio de temporada encadenando un tapón a Salgado, una canasta posteando sobre Nacho Martín y un certero triple que, junto con otro de Burtt y una suspensión de Alberto Díaz a ritmo de bocina (como si del propio Javi Salgado se tratase), dejó las cosas en 73 – 60. Nuevamente, en unos minutos, Estudiantes había caminado de dos en dos, mientras Fuenlabrada lo hacía con sus botas de 6,75 leguas…

Foto: www.clubestudiantes.com Daniel Clark. Aparición clave en el tercer cuarto

Foto: www.clubestudiantes.com
Daniel Clark. Aparición clave en el tercer cuarto

El último periodo comenzó con un juego más espeso, donde los puntos había que sudarlos: a Akindele se le conectaron los cables y comenzó a jugar a su nivel, supliendo con mucho trabajo la ausencia inicial de Andy Panko, y Estudiantes solo conseguía avanzar desde el tiro libre. Hasta 11 ocasiones más que sus rivales tuvieron los de Serrano desde la línea, desaprovechando 8 de ellas, error garrafal que a la postre se demostraría decisivo pues cualquier pasito, por pequeño que sea, es necesario cuando tu rival anda con zancadas tan largas. Quizá otro gallo habría cantado de haberse mejorado ese porcentaje pero en esa tesitura, a pesar del esfuerzo ingente que llevó a a los visitantes a ponerse solo a 6 (88 – 82), la chispa del pobre equipo no se apagó y, con nueva canasta de Andy Panko sobre la música de fin de partido, que sonó celestial en las gradas, el luminoso quedó definitivamente parado en 93 – 84. En su banquillo, el gato se relamía feliz.

Ahora le toca mantener la chispa durante el parón, no como ocurrió el año pasado, para que el cuento pueda seguir teniendo finales felices.

Ficha técnica

93 Montakit Fuenlabrada (20+23+30+20): Pérez (-), Burtt (29), Panko (26), Vega (11), Akindele (12) -cinco inicial-, Smits (3), Diagné (-), Díaz (5), Miso (2), Cvetkovic (-) y Clark (5).

84 Movistar Estudiantes (14+19+27+24): Fernández (9), Van Lacke (4), Rabaseda (16), Martín (12), Slokar (13) -cinco inicial-, Aradori (14), Bircevic (5), Salgado (3), Hernangómez (2) y Simpson (6)

Quien ríe el último

Día negro para Panko que, con 40 de valoración, no pudo llevarse ni la victoria (85-91) ni el MVP (Marko Todorovic, 28) [Foto portada: EFE / es.eurosport.yahoo.com]

Quien ríe el último
Theobald Philips

Foto: EFE Marko Todorovic, MVP de la jornada, cambió el signo del partido

Foto: EFE
Marko Todorovic, MVP de la jornada, cambió el signo del partido

La mano de López empieza a notarse. No se sabe si bastará visto que, aunque el partido contra Bilbao Basket era el primero de la segunda vuelta, cuando quieras darte cuenta el “queda mucho” se va tornando en un “cada vez queda menos” -especialmente si los rivales directos se ponen en el modo que se puso La Bruixa D’Or el sábado contra Río Natura Monbus-, pero se nota. Se nota en que Andy Panko puede permitirse el lujo de esperar a que los partidos lleguen a él, sin necesidad de hacer salidas al cien por cien, pues siempre hay algunos de sus compañeros que le ayudan en la tarea anotadora, esta vez no tanto Akinddele, tocado por la fiebre y levantado de la cama para jugar, pero sí Alberto Díaz o incluso el sorprendente titular Rolands Smits, que se marcó un mate (recuperando la bola tras tirarse una mandarina) que entrará en todos los resúmenes de la jornada. Se nota en que el equipo defiende con cabeza, sin perder la concentración y dominando su propio tablero, hasta el punto de que en los primeros cinco minutos los Hombres de Negro, esta vez de blanco, apenas pudieron anotar dos canastas en juego.

Nada le funcionaba a los de Sito Alonso que, en pocos minutos, se había visto obligado a cambiar a todos sus jugadores del quinteto inicial menos al incombustible Mumbrú, sin lograr dar con la tecla del buen juego. Colom se desesperaba, para jolgorio de los Blues que tienen ciertas rencillas con el andorrano, sin que Raül solucionara los problemas de la dirección y solo destellos de Bertans o el otro Todorovic no eran suficientes frente a los altos porcentajes madrileños que, además, subsanaban los pocos errores limpiando los cristales del rival. El resultado, 28 – 17 al final del primer cuarto y 40 – 28 tras cinco minutos del segundo, sin que Fuenlabrada se descompusiera aunque la defensa bilbaína hubiera subido de intensidad tras el primer bocinazo. En ese momento, la coincidencia de Latavious Williams y Marko Todorovic, ambos tocados y por lo que no fueron parte del quinteto inicial, dio a los de Sito Alonso un plus a ambos lados del parquet que anularon completamente los esfuerzos locales. La diferencia, cómodamente instalada en los diez u once puntos, empezó a disminuir al ritmo que lo hacían los porcentajes y el dominio del rebote local.

Foto: EFE /  La chanson de Rolands. Notable entrada en rotación

Foto: EFE / es.eurosport.yahoo.com
La chanson de Rolands. Notable entrada en rotación

El montenegrino se llevó los laureles y el MVP de la jornada, a pesar de tener 12 puntos de valoración menos que el genio de Harrisburg, pero la importancia en cancha de la mandíbula prognata del americano, 22 de valoración con solo 9 puntos anotados, fue descomunal. Leyendo la falta de peligrosidad de Diagné lejos de la pintura, flotó descaradamente al africano, haciendo de su presencia continua en el centro de la zona una rémora para la circulación de balón fuenlabreño, además de voltear el signo de los rechaces. En una monumental pájara de cerca de ocho minutos, Fuenlabrada no pudo romper el candado bilbaíno más que dos veces, mientras que su defensa, ya no tan concentrada con los tocados Clark y Akindele en pista, encajaba 21 puntos. Mumbrú y Colom ayudaron a sus compañeros en ese brutal parcial, especialmente al principio del tercer cuarto, acertando además en momentos clave que desmoralizaban aun más a las tropas locales: triples en finales de posesión, o tras rebote ofensivo, etc.

Un triple de Burtt mientras sonaba la bocina del minuto 30 dejó el tanteo en 58 – 68 y encendió los ánimos en la grada. También pareció despertar a Hugo López que, rectificando errores de los diez minutos anteriores, subsanó la falta de dureza defensiva de su equipo metiendo a Vega y Diagné, y la falta de amenazas en ataque manteniendo a Burtt (solo había salido en el último minuto del fatídico tercer cuarto). El equipo dio un paso al frente volviendo a cerrar su aro, y Panko tocó a rebato sacando a relucir sus mejores galas. Una y otra vez, percutió la defensa de Bilbao Basket y, una y otra vez, fue subiendo sus guarismos ya fuera con canastas en juego de todos los colores o sacando tiros libres. Solo un par de cosas impidieron que la remontada se culminase, muriendo las esperanzas locales un par de veces en la amarga orilla de una sola canasta de distancia, ya sea de dos o de tres. Por un lado, que el resto del equipo, en tiros muchas veces librados cuando el americano doblaba el balón, no fueron capaces de embocar el esférico en el momento clave; y, por otro, que en la nómina del ahora cuarto de la Liga Endesa hay auténticos genios como Raül López y Mumbrú, que hacen mucho más fácil la victoria cuando la cosa aprieta, especialmente si además se corrigen los errores atrapando cinco rebotes ofensivos en el tramo decisimo (nuevamente la sombra de Williams…)..

Foto: ACB Photo / Fran Martínez Cuando la soga aprieta, dásela a Álex

Foto: ACB Photo / Fran Martínez
Cuando la soga aprieta, dásela a Álex

Terminó el partido 85 – 91, y rió el último un Bilbao Basket que fue capaz de sobreponerse a su mal inicio gracias al coraje de Williams y Todorovic primero, a la veteranía de Raül y Alex después, y a la psicología de su entrenador durante, dando confianza a Colom cuando peor lo estaba pasando, lo que recuperó su mejor versión y le sirvió en plato frío su personal ración de venganza. Fuenlabrada tendrá que hacer de tripas corazón y no dejarse vencer por el desánimo y los nervios; el camino está marcado y es el correcto, no es momento de pararse cuando se viene encima lo que se viene.

Los Vengadores vs Supermán

Un Montakit Fuenlabrada con cambio de roles vence brillantemente al Iberostar Tenerife (83-66) en el estreno de Hugo López

Los Vengadores vs Supermán
Theobald Philips

Foto: ACB Photo / Fran Martínez ¿Es un pájaro, es un avión? ¡Es Akindele!

Foto: ACB Photo / Fran Martínez
¿Es un pájaro, es un avión? ¡Es Akindele!

Metrópolis no existe, Nueva York sí. A Metrópolis la defendía Supermán y, a Nueva York, los Vengadores. Puede ser casualidad o puede que no ya que, por muy invulnerable que sea el hijo de Jor-El, por tremenda que sea su fuerza, por alto o rápido que vuele o por muy microondas que sea su mirada, al final al supervillano de turno le basta con ir al Lidl a por un kilo de kriptonita, y ya puede destruir tranquilamente la ciudad. Sin embargo, en el caso de los superhéroes de Marvel, por muy grandes que sean sus problemas al final siempre encuentran una solución en la variedad de sus componentes y, lo que no puede solucionar la fuerza de la Masa o la contundencia del martillo de Thor, se lo dan las descargas de energía del Hombre de Hierro o la protección del escudo del Capitán América (por no seguir con la lista…). En el grupo, desde que lo dijo Alejandro Dumas de una pandilla de cuatro a los que se conoce como “los tres”, está la fuerza.

Algo parecido ha pasado en el sur de la Comunidad de Madrid donde la llegada de Hugo López ha hecho que Andy Panko ya no tenga que ser Supermán. El de Harrisburg puede permitirse ser un nuevo Tony Stark, enfundarse en su traje de lata y aportar dureza en ambos lados de la cancha, pero sin ser el único puntal de su equipo; que en el primer cuarto su equipo ganase de 14 con solo 6 puntos suyos, o que desde el descanso hasta el minuto 35 añadiese solo 4 más mientras los naranjas conseguían ventajas de 20, es algo que nadie habría podido adivinar antes de que el balón se lanzase al aire. A su lado han aparecido de pronto otros jugadores asumiendo protagonismo ya sea viniendo desde un preocupante declive, como Alberto Díaz, desde el ostracismo, como Andrés Miso, o desde el limbo de la intermitencia, como el capitán Javi Vega o, sobre todo, Jeleel Akindele, increíble Hulk que demostró que, si se le dan rayos gamma durante los cuarenta minutos, puede subirse a los 19 puntos, 11 rebotes (5 ofensivos), 2 asistencias y 32 de valoración, todo ello ante el MVP de la Liga de este año y el que pudo serlo la pasada, de no haberse ido.

Ese cambio de roles se vió ya desde el minuto de silencio, donde la salida de Díaz y Miso en el quinteto inicial no pasó desapercibida, mostrándose el primero más incisivo en 4 minutos (5 puntos en ese tramo, para 17 en total) que en los tres partidos inmediatamente anteriores, donde los bases del Fuenlabrada no habían anotado prácticamente ni un punto, y aportando el segundo fluidez y experiencia donde el pelirrojo no podía llegar. Akindele comenzaba su exhibición y, además, Vega se mostraba certero y activo a ambos lados de la cancha. La defensa y el control del rebote funcionaba y las diferencias se disparaban sin que Iberostar Tenerife, extrañamente, se aplicara a intentar cerrar la vía de agua. Dos triples, uno de Andrés Rodríguez y otro de Jimmy Baron tras buena defensa de Javi Vega, cerraron los primeros 10 minutos con un llamativo 27-13.

Foto: EFE Alberto volvió por sus fueros

Foto: EFE
Alberto volvió por sus fueros

Un parcial de 2-8 a la salida del segundo cuarto (interesante ver cómo cada vez que se sale de un tiempo muerto, C.B. Canarias consigue algo positivo) acercó a los visitantes, pero de nuevo Andy Pa….no, perdonen, es la costumbre; pero de nuevo Alberto Díaz y Deji Akindele estiraron el marcador hasta una cómoda diferencia de 10 puntos. En Iberostar, Sekulic estaba, pero en ese modo en el que ves que hace números que no duelen, que no va ser un jugador determinante, mientras Saúl y Rost tomaban el relevo de Beirán, máximo anotador canario del primer cuarto. Aunque Sikma y Richotti confirmaban que no estaban en su día (no llegándolo a estar en ningún momento en los 40 minutos), un Burtt nervioso por la pérdida de protagonismo que el cambio de entrenador había traído (-9) dio a los de Alejandro Martínez, a través de inexplicables jugadas de exasperante egoísmo, la posibilidad de irse a la ducha con el partido abierto: 43-36.

El camino estaba claro. En 20 minutos, los tinerfeños solo habían cometido 6 faltas, habían llevado a los fuenlabreños solo dos veces (4 tiros) a visitar la línea de tiros libres y, sobre todo, se habían dejado coger hasta 10 rebotes en aro propio, mientras que solo 8 tuvieron color amarillo. Que en su primera acción del tercer cuarto Akindele no pudiera llegar a matar al chocar contra Sikma, y que de pronto los rebotes ofensivos fueran a manos visitantes, parecían mostrar que la lección estaba aprendida. Las diferencias se apretaron hasta 45-43, mientras el ritmo del partido se deceleraba hasta el punto de que prácticamente todos los tiros de los dos equipos se hacían sobre la bocina de los 24 segundos. Pero los del Montakit no se arredraron y, la entrada de Vega por Clark y de Baron por Miso les dió una bocanada de aire fresco para volver a retomar la iniciativa. En el momento clave, cuando un triple del capitán fuenlabreño volvió a establecer 10 puntos de ventaja (55-45), se vió con claridad en qué consiste la tan consabida barrera psicológica: mientras el ataque canario terminó en un mal tiro de Sekulic cerca del 6’75, que solo dio en el aro, los de Fuenlabrada reencontraron a Akindele en la pintura. Y Akindele reencontró la red.

Del 63-49 con que terminó ese tercer cuarto hasta el 83-66 final, poca historia que contar, ya que los locales mantuvieron su concentración y frescura, tanto mental como de piernas, gracias a la dosificación de esfuerzos que su entrenador había ido introduciendo a lo largo del partido. Martínez dio la victoria por imposible, dejando a Sekulic en el banco todo el último tramo, y Panko pudo descansar a falta de dos minutos, siendo sustituido por el canterano Smits. Si se quiere salvar a la ciudad, los Vengadores mejor que Supermán.

Las uvas de la ira

Montakit Fuenlabrada perdió ante Gipuzkoa Basket (65 – 76) parte del crédito ganado en las últimas semanas (Foto portada: Fran Martínez / ACB Photo)

Las uvas de la ira
Theobald Philips

Foto: Alba PAcheco / EnCancha Fuenlabrada no pudo superar el muro guipuzcoano

Foto: Alba PAcheco / EnCancha
Fuenlabrada no pudo superar el muro guipuzcoano

De ovación y vuelta al ruedo, a pitos. Como en un baile latino, los naranjas de Luis Casimiro han dado un paso adelante y dos para atrás, convirtiendo en tos crónica el estornudo esporádico que les privó de conquistar tanto el Buesa como el Gran Canaria Arena. Desconexión en defensa, dejando a los rivales tiros tan librados que no sorprenden los altos porcentajes (en el primer tiempo 64% 3p, para un 44% total), blandura en el rebote, permitiendo que un 33% de los rechaces en aro propio volvieran a manos visitantes, y falta de agresividad en ataque, no castigando las hasta 18 pérdidas que cometieron los hombres de Ponsarnau en una noche de manos excesivamente blandas. Únase a ello que Jared Jordan, héroe discreto del partido, se merendó sin problemas a los dos bases locales, controlando en todo momento el ritmo del partido y haciendo jugar a los suyos incluso cuando perdieron a su principal referencia ofensiva, y tendremos la tormenta perfecta. Y es que tanto Andrés Rodríguez, ni sombra del jugador que asombró en su campaña obradoirista, como Alberto Díaz, quizá agotado por la sobreexplotación a que se ha visto sometido, se han convertido en clones de Víctor Sada a los que los defensores hacen anti-escrache ayudando a apagar la luz del faro de Andy Panko, el que nos da de comer, sin que el entrenador acuda al recurso de Andrés Miso, incomprensiblemente olvidado en el banquillo hasta el minuto 37 de partido.

Y sin la luz de Panko, viene la oscuridad. Jimmy Baron, hibernando en un equipo que no puede permitirse centrar su juego en construir vías para que él ejercite la muñeca, no aporta en ataque y se convierte en un lastre en defensa, siendo significativo que los cinco primeros puntos del posteriormente expulsado Taquan Dean vinieran de hacer volar al Búho tras unas leves fintas que le dejaron absolutamente solo frente al aro. Eran las primeras ventajas del GBC, que se extendieron a los 10 puntos tras sendos triples (librados, cómo no) de Dani Díez y Hanley, que obligaron a Casimiro a sustituir a Baron por Burtt. Con el pequeño Steve en pista, se inició una mini-reacción (propiciada en parte por un claro tapón ilegal de Akindele que no fue pitado) que acercó a los fuenlabreños a sus contrincantes, pero sin que se pudiese culminar la remontada (19 – 20).

Foto: Fran Martínez / ACB Photo Panko, el que nos da de comer

Foto: Fran Martínez / ACB Photo
Panko, el que nos da de comer


A estas alturas, ya se veía una diferencia clara entre ambos equipos: mientras en Fuenlabrada solo Panko, siempre Panko, Burtt y Akindele anotaban, en el GBC, aunque con Dean de principal referente (15p), todos los jugadores menos Olaizola habían estrenado su casillero de puntos. Así transcurrió todo el segundo cuarto, y si las antideportivas y las técnicas al 00 guipuzcoano acercaban al Fuenlabrada hasta el 39 – 43, pues dejando después solo a Huskic en el 6’75 y permitiendo un palmeo de Hanley en el último segundo, se encajaba un parcial de 0 – 5 que dejaba, uvas mediante, un 39 – 48 para la segunda parte.

Y podríamos repetir una y otra vez los párrafos anteriores, y tendríamos la crónica de los dos últimos cuartos. Fallos, fallos, fallos por ambas partes, estirón de Gipuzkoa donde todos dieron un paso adelante para sobreponerse a la pérdida de su estrella americana, y un Fuenlabrada que perdía en sus desconcentraciones defensivas y en un paupérrimo porcentaje de tiro (36% 2p, 22% 3p) sus posibilidades de acortar la distancia en el marcador. Mención especial merecen en esta segunda parte David Doblas que, prácticamente desapercibido durante los dos primeros cuartos, se convirtió en un puntal de su equipo para cerrar definitivamente el rebote, y Dani Díez que, “aprendiendo durante el partido” como dijo su entrenador, humanizó la #Pankoperformance hasta el punto de que el alero de Harrisburg solo pudo anotar dos canastas más. Y, sin Panko, sin noticias de Baron, con Akindele nuevamente olvidado en los tramos decisivos (ya sea en el banquillo o en los esquemas), con Moussa Diagné dejando a las claras que este ha sido un verano perdido de cara a su evolución (incapaz de jugar al poste, se convierte en un mero continuador para albricias de los highlights) y Daniel Clark habiendo perdido la frescura con la que empezó, la anotación egoísta de Steve Burtt devino insuficiente para contrarrestar a los del Ponsarnau, que con gran alegría salen de la zona de descenso.

El fin de año muestra al Fernando Martín la peor de las caras de su equipo. No es extraño que las uvas del descanso se convirtieran en las uvas de la ira.

Cuestión de confianza

La Navidad trajo la confirmación del buen momento que atraviesa Montakit Fuenlabrada, que ganó 90 – 64 a La Bruixa d’Or Manresa [Foto portada: Foto: Fran Martínez / ACB Photo]

Cuestión de confianza
Theobald Philips

Foto: Lydia Calvo / Fuenlafreak.com "Y las meteré de todos los colores" (Panko, 37/37)

Foto: Lydia Calvo / Fuenlafreak.com
“Y las meteré de todos los colores” (Panko, 37/37)

A veces las apariencias engañan, y eso pasó el sábado en un navideño Fernando Martín. El duelo de colistas se preveía nervioso, igualado, un partido entre dos equipos que, llegando precedidos por una buena racha, no podían permitirse el lujo de perder si querían seguir creciendo. Los primeros minutos parecieron confirmar mi impresión, con un juego simétrico primero en los fallos y luego en los aciertos, en el que los de Pedro Martínez se aferraban a la solvencia interior de Sakic mientras que un redivivo Baron era el que llevaba la batuta de los “papanoeles” locales. De hecho, tan seguro estaba de que esa iba a ser la historia que nos tocaba vivir, que hasta había ya imaginado el clavo-metáfora del que colgaría estas líneas. Craso error…

En ese inicio, los del Bagés parecían mucho más metidos en el partido, levantándose del banquillo ora para protestar unos pasos no pitados, ora para celebrar las canastas de sus compañeros, mientras que el bando fuenlabreño parecía frío. Pero las apariencias engañan, decíamos, y lo que parecía motivación en realidad se demostraron nervios, y lo que parecía apocamiento se reveló como fría determinación en conseguir la victoria ¿Que factor catalizó esa revelación? Sin duda, la segunda falta de Roger Grimau a falta de 4’41” para el final del cuarto. Mientras estuvo en cancha, además de aportar puntos y secar a Andy Panko, que solo pudo embocar un triple, el ex-Hombre de Negro dotó de serenidad, lógica y confianza al juego de los loteros; cuando Martínez tuvo que sentarle, el castillo de naipes manresano se vino abajo y fue como si sus compañeros se sintieran desamparados no siendo capaces, para desesperación de su entrenador, de volver a encontrar la forma de ejecutar los sistemas. Fuenlabrada, oliendo sangre, subió aun un punto más su agresividad defensiva y, con su actor principal más liberado (Grigonis solo pudo ser espectador de primera fila en la nueva #PankoPerformance), terminó los primeros diez minutos con una suculenta ventaja de 26 – 14.

Foto: Lydia Calvo / Fuenlafreak.com El aro es mío

Foto: Lydia Calvo / Fuenlafreak.com
El aro es mío

La cabeza y la confianza es probablemente el factor más importante del deporte de élite y Fuenlabrada, por fin, se ha enganchado a ese tren siendo capaz de exprimir el talento que tiene. Con Andrés Rodríguez por fin haciendo un buen partido y Akindele siendo el amo absoluto de los tableros, a partir de una defensa asfixiante que ahogaba el juego de los manresanos en un mar de dudas y tiros en mala posición, bastaba encomendarse al repertorio de Panko para que las distancias se fueran ampliando. Fotu cogía el relevo de Sakic en los visitantes y daba pinceladas de la buena inversión que han hecho en Zaragoza, pero sin que eso fuera suficiente. Montakit Fuenlabrada era un coro sincopado con un solista de excepción, y La Bruixa d’Or Manresa una algarabía sinsentido que, en el minuto 20, perdía ya 44 – 27.

En el tercer cuarto, Roger Grimau volvió a pista a intentar enderezar el rumbo de los suyos. Un poco demasiado tarde, habiendo pecado Pedro Martínez, a nuestro juicio, de excesivamente conservador en el inicio del segundo cuarto, cuando con Panko en el banquillo y Fuenlabrada algo fallón, quizá debió devolver al barcelonés a la cancha para evitar que se rompiera el marcador. Grimau dió algo más de continuidad al juego de los suyos y, sobreponiéndose a la desaparición de un Sakic empeñado en convertirse en triplista, forzó con cabeza el juego de espaldas contra Baron, pero sin ello sirviera para voltear el resultado. Panko ya estaba desatado y, además, otros hombres como Daniel Clark y Akindele se sumaron al carro aumentando aún más la ventaja local, para alegría de una grada en la que se empezaron a cantar villancicos (64 – 38).

Foto: Lydia Calvo / Fuenlafreak.com Burtt despierta a la grada...y a Baron

Foto: Lydia Calvo / Fuenlafreak.com
Burtt despierta a la grada…y a Baron

Casimiro no estaba dispuesto a que la buena actitud de los suyos se diluyera en la euforia general, perdiendo la preciosa ventaja que, a la larga, puede suponer una victoria adicional en caso de cruces, por lo que mantuvo al máximo la tensión de los suyos en el último cuarto, dando la manija anotadora a un Steve Burtt que se dedicó a contestar, desde todas las distancias, las canastas blanqueadoras de una deplorable estadística en las que se empeñó un muy gris White, desaparecido en los tramos importantes del partido. Con 90 – 64, ovación y vuelta al ruedo, Montakit Fuenlabrada dió su segunda campanada de fin de año, aprestándose en próximas fechas a continuar su escalada hacia cumbres de una mayor tranquilidad.

Con las bombas que tiran…

Causeur tuvo que echarse el equipo a la espalda para que Baskonia venciera a Fuenlabrada (77 – 71) [Foto portada: Blanca Castillo / www.elcorreo.com]

Con las bombas que tiran…
Theobald Philips

Foto: Blanca Castillo / www.elcorreo.com No resistió tanto el Fuenla como las murallas de Cádiz

Foto: Blanca Castillo / www.elcorreo.com
No resistió tanto el Fuenla como las murallas de Cádiz

Las diferencias de presupuesto normalmente se traducen en una diferencia de talento que, a la postre, se acaba imponiendo con una lógica aplastante. Y es que el humilde porfía, hace un partido casi perfecto pero con el casi no le vale, pues los de enfrente pueden permitirse el lujo durante 35 minutos de que dos de sus principales estrellas anden desaparecidas, ya que entre lo que esos aporten cuando despierten a cinco minutos del final más algún otro que haya mantenido la bandera en todo lo alto hasta ese momento, les va a bastar. En este caso, ese que consiguió que Fuenlabrada estuviera a tiro para rematarle a bombazos fue Fabien Causeur, una de las promesas del baloncesto europeo que el Laboral Kutxa ha parecido tener en hibernación durante algunos años hasta que, unos cuantos entrenadores después, Ibón Navarro ha sido capaz de dar con la tecla que le ha hecho explotar y convertirse en el factor decisivo que anunciaba.

Engañoso el primer cuarto (18 – 17), se vio pronto que en la balanza pesaban más los nervios baskonistas por las finales virtuales en las que se han convertido todos sus partidos si quiere llegar a la Copa, así como la resaca de la clasificación europea, que la situación al borde del abismo de los fuenlabreños. Sí, no hubo grandes ventajas (máximo 7-14, a 3’34”), pero prácticamente hasta el último segundo los de Casimiro fueron por delante sin que los azulgrana encontraran su ritmo. Con Heurtel tremendamente egoísta y fallón, y sus compañeros bastante desmotivados frente a un equilibrado Montakit, hasta hubo un momento en que el entrenador local tuvo que hacer un cuádruple cambio (lo había pedido triple, pero el reloj no se paraba y los suyos fueron a peor) para intentar que el partido no se le fuera. Tuvieron que ser el debutante James y el citado Causeur los que pararan los pies a Panko y compañía.

James, ayudado por un muy activo Vujacic, amenazaron con cambiar la tendencia pero Burtt, debutante en las filas naranjas (ayer de blanco), tras haber “calentado” la mano varias veces sin éxito (se demostró que si bien puede aportar muchas cosas, es muy probable que estas no vayan a ser asistencias) empató el partido a 24 con un triple. Desde ahí hasta al final del cuarto, Fuenlabrada hizo su mejor juego precisamente porque se salió del guión que todos esperan: en vez de Pankopolizar el balón, se decicaron a surtir de balones a la inmensa presencia de Akindele que, si bien no tuvo un día fino en el tiro, se hinchó a sacar faltas a los pívots rivales. Con el 5/5 en tiros libres del africano, un triple postrero de Javi Vega y una buena defensa durante los diez minutos, los visitantes se fueron al vestuario ganando 28 – 37 (21 – 42 en valoración). La falta de concentración del Laboral Kutxa tenía nombres propios (San Emeterio 0 puntos, Heurtel 1/7 en tiros de campo), pero también era un problema colectivo tanto en ataque, donde su falta de agresividad hizo que en el segundo cuarto se cobraran solo 2 faltas de los contrarios (y una de ellas táctica), como defensivo, cometiendo 15 faltas que se tradujeron en 16 tiros libres del Montakit, de los que este anotó 13. Solo Causeur, James y Vujacic parecían estar en el partido.

Foto: I. Martín / ACB Photo 3 faltas en 3 minutos sacaron a Andy del campo

Foto: I. Martín / ACB Photo
3 faltas en 3 minutos sacaron a Andy del campo

En la salida del tercer cuarto los locales intentaron cambiar el ritmo, pero Andy Panko (que hasta había descansado durante el protagonismo de Akindele) destapó el tarro de las esencias y, haciendo inútiles todos los esfuerzos de su defensor, ya fuera San Emeterio o Bertans, consiguió que cada acercamiento fuera contestado con un nuevo arreón. Tal fue la desesperación del jugador cántabro que acabó sancionado con una técnica tras una personal sobre el de Harrisburg, que a falta de 4 minutos devolvió al Fuenlabrada los diez de ventaja (36 – 46). Sin embargo, empezaban a clavarse los clavos del ataúd en el que se enterraría a los madrileños: lastrado por tres faltas en el primer tiempo, Akindele descansaba en el banquillo y, con Diagné en pista, no hay balones al poste. El juego interior del Fuenlabrada había desaparecido, y ahora los de Casimiro se limitaban a la exhibición de Panko más la aportación de Burtt que, un minuto después, con un 2+1 puso la máxima ventaja (36 – 49). Causeur volvió en ayuda de su entrenador y, tirando del carro, propició un parcial de 14 – 5 que dejó el tanteo en 50 – 54. A esas alturas, el alero francés llevaba 12 puntos (5/6 2p, 2/2 3p), 6 rebotes y 22 de valoración.

En el último cuarto Panko volvió a intentar estirar el marcador, y de nuevo Steve Burtt a su rebufo aportó también puntos al casillero naranja. Pero ya no hablábamos de un juego equilibrado y, aunque Akindele había vuelto a la pista ya no entraban balones al poste: un solo tiro más pudo disfrutar el center africano en toda la segunda parte… Fuenlabrada se volvía previsible para la defensa y sus tiros llegaban en posiciones nada claras, traduciéndose en canastas con cuentagotas de talento desesperado.Por otra parte Begic ayudaba al Laboral Kutxa no solo aportando algunos puntos sino, además, sacando la cuarta falta a Akindele, lo que permitió a Ibón jugársela con un equipo bajito que le diera mayor agresividad en la defensa exterior y velocidad en el juego.

Foto: Yahoo Sports / EFE Uno que apareció y otro que fue olvidado

Foto: Yahoo Sports / EFE
Uno que apareció y otro que fue olvidado

La estrategia funcionó y, entrando en el último tramo del partido, Baskonia estaba soplando en el cogote del Montakit Fuenlabrada. Causeur añadió a su gran partido una nueva aportación: provocar tres faltas casi consecutivas (en menos de 3 minutos) de Andy Panko, que llevaron al genial alero americano al banquillo y a su equipo a la derrota. La primera de esas faltas fue en defensa, totalmente evitable, y las dos siguientes en ataque, claramente provocadas por el francés rozando la línea de la invasión del cilindro. Personalmente me parece más discutible la cuarta que la quinta, donde creo que además al árbitro puede confundirle el gesto del brazo izquierdo de Panko, que en alguna toma de televisión parece que sale a pasear cuando en otras se comprueba que no es así.

Al apagón ofensivo que supuso la marcha de Andy hacia el banquillo se le sumó la reaparición fulgurante de San Emeterio y Heurtel, que empezaron a bombardear inmisericordemente desde la línea de tres puntos el aro del Fuenlabrada, en compañía del omnipresente Causeur. Lo que antes se les salía a los vitorianos les empezó a entrar y, por mucho empeño que pusiera Baron en contrarrestar el chaparrón, ya no fue posible. Esta vez las murallas de Cádiz no resistieron el bombardeo de los artilleros franceses…

Ficha técnica

Laboral Kutxa 77 (18+10+22+27): Thomas Heurtel (13), Fabien Casseur (15), Fernando San Emeterio (8), Tornike Shengelia (8) y Colton Iverson (3) –quinteto inicial-; Davis Bertans (6), Sasha Vujacic (6), Mike James (8), Ilimane Diop (0), Kim Tillie (4) y Mirza Begic (6).

Montakit Fuenlabrada 71 (17+20+17+17): Andrés Rodríguez (0), Jimmy Baron (9), Andy Panko (23), Daniel Clark (9) y Deji Akindele (9) –quinteto inicial-; Alberto Díaz (3), Steve Burtt (13). Andrés Miso (0), Javi Vega (5) y Moussa Diagne (0).

Pirueta en el alambre

Agarrados más que nunca a la #Pankoperformance, el Montakit Fuenlabrada empezó a cruzar la cuerda floja de su mes de diciembre con una apabullante victoria contra el Morabanc Andorra (88-65)

Pirueta en el alambre
Theobald Philips

(Foto: ACB Photo) #pankoperformance, más que nunca

(Foto: ACB Photo)
#pankoperformance, más que nunca

Los augurios no eran buenos. El equipo, con momentos buenos pero inconstante, se alejaba aun más de la tranquilidad hundido en el pozo por los descabalantes resultados de esta maratoniana jornada 10 de la Liga Endesa. Se acababa el crédito, y no parecía que un equipo tan sólido como el Morabanc fuera a concederlo. El club, con una original campaña de precios, llamaba a los suyos a rebato ante lo que se preveía iba a ser cruzar el cañón del Colorado sobre un fino alambre y, los suyos, tanto en la grada como en la cancha, no fallaron.

Los nervios acompañaron los primeros pasos de los funambulistas naranjas pues, si bien Jimmy Baron y Daniel Clark comenzaron acertados, pronto la precipitación hizo mella en la selección de tiro y los de Peñarroya, especialmente de la mano de Ivanov y Trías, igualaban el partido. No era un juego brillante el de los andorranos pero se mantenían siempre cerca, como esperando que la fruta madurase y cayera de los propios nervios. Esa es la diferencia de pasar por el partido con tres cómodas y meritorias ventajas, o por la cuerda floja de un solo dígito positivo. La igualdad se mantenía en el marcador, tomando Andy Panko el relevo del inglés hasta el final del cuarto cuando, un triple suyo a falta de dos segundos, acompañado de tiro adicional, dio a los locales su mayor ventaja (17-14). En esos dos segundos vimos que, quizá, la tranquilidad de los pirenaicos tuviera más doble filo de dejadez que los nervios fuenlabreños, pues el rebote del tiro libre fallado por el alero de Harrisburg fue cogido por Alberto Díaz, que lo sirvió a Akindele quien, de no haber sonado la bocina, habría ampliado la distancia hasta los cinco puntos.

En el segundo cuarto Panko se desencadenó y no solo guiaba a los suyos por el camino peligroso, sino que daba increíbles piruetas sobre el alambre. Daba igual que fueran uno, dos o tres los defensores, que estuviera en el poste bajo o de cara al aro, cerca o lejos, que el 7 las encestaba todas. A estas alturas (luego, ni eso) solo el triple parecía resistírsele. Morabanc aun mantenía las líneas prietas pero su principal bastión interior, Ivanov, acusaba el cambio de Clark por Javi Vega que, en uno de los mejores partidos que se le recuerdan, no le dejaba anotar. El marcador no se rompía del todo, pero el hecho es que las diferencias ya no eran de yo-yo sino que oscilaban entre los 5 y los 7 puntos pues los movimientos de Bogris no eran suficiente para contrarrestar el vendaval Panko. Las cosas no iban bien para el Morabanc Andorra que veía cómo el Montakit andaba más seguro sobre el alambre que ellos sobre el parquet y eso provocó que, a falta de dos minutos, se pitara una técnica al banquillo que, junto a la falta de Navarro sobre Baron, disparó los guarismos por encima de la frontera psicológica del latiguillo (35-24). Otra vez el cuarto terminó con un triple en los últimos segundos, esta vez de Javi Vega, estableciendo una nueva ventaja récord de 14 puntos (42-28).

(Foto: EFE) Girogos Bogris, el mejor de los suyos

(Foto: EFE)
Girogos Bogris, el mejor de los suyos

El Fuenlabrada, haciendo equilibrio sobre el abismo, parecía ir seguro pero a tanta altura y con tanto en juego, una pájara que se cruzase en su camino podía hacerle caer. Se iba de catorce arriba, pero el juego no había sido especialmente brillante, quitando la exhibición de Panko. El miedo duró apenas unos segundos, los que tardó Kaloyan Ivanov en hacer pasos y castigar la pérdida Alberto Díaz con un triple, que fue solo la señal de salida de un parcial de 8-2 que se completó con tres puntos más de Baron y una canasta de Panko tras monumental tapón de Akindele. Joan Peñarroya paró el juego, pero el lenguaje verbal tanto del equipo como del propio entrenador parecía gritar en silencio que aquello era irremontable (50-30). Daba igual quién estuviera en pista por el Andorra o qué sistema defensivo pusiera, pues Andy Panko ya no estaba solo en la cuerda floja. A su rebufo, los compañeros encontraban la suficiente confianza para anotar reencontrándose todos (el de Harrisburg incluido) con el triple, tan esquivo en las primeras jornadas. En el tercer cuarto Montakit Fuenlabrada firmó un monumental 7/9 desde el 6’75, terminando el mismo, y van ya tres, con un 3+1 de Alberto díaz a falta de solo quince segundos (73-48) para el final.

En el último cuarto, los de Peñarroya intentaron mínimamente subir su nivel de agresividad, consiguiendo en apenas dos minutos colocarse en bonus. La aparición de un desaparecido Green, y la vuelta a la pintura del griego Bogris, unidos a una cierta relajación de los locales, propició un 3-10 de parcial que Luis Casimiro, sabedor de que tan cerca del otro lado del acantilado no era momento de relajarse, cortó de raíz con un tiempo muerto. Y también lo cortó Andy Panko, abroncando a Javi Vega por no tirar cuando tenía posición, provocando que se agotaran un par de posesiones, a lo que el capitán contestó con otros dos triples sin fallo que devolvieron la tranquilidad tanto a los naranjas como a Willy Hernangómez que, por fin, vió como a falta de dieciocho segundos para terminar se sentaba Andy Panko con sus definitivos 35 de valoración (30p, 8r, 4a y 8 faltas recibidas), salvando el MVP del joven pívot madrileño. Se terminaba el primer pase sobre la cuerda floja, con una increíble pirueta (88-65).

Ficha técnica

Montakit Fuenlabrada 88 (17+25+31+15): Andrés Rodríguez (0), Jimmy Baron (15, 8/8 tl), Andy Panko (30), Daniel Clark (12), Moussa Diagne (2) –quinteto inicial-; Alberto Díaz (8, 2/2 3p), Andrés Miso (1), Javi Vega (14, 4/4 3p y 1/1 1p, 5r y 19val), Rolands Smits (0) y Deji Akindele (6).

MoraBanc Andorra 65 (14+14+20+17): Thomas Schreiner (6), David Navarro (11), Betinho Gomes (2), Kaloyan Ivanov (6) y Jordi Trías (8, 14val) -quinteto inicial-. También jugaron Carles Bivià (6), Shaun Green (6), Georgios Bogris (16, 7/11 2p, 5r, 17val), Román Martínez (3) y Marc Blanch (1).

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