The future is now

“I´ve seen things you people wouldn´t believe.”

Blade Runner (Ridley Scott, 1982).

Un armador de juego de 2.11 metros de altura y 2.24 de envergadura, manejando la pelota naranja como generador de juego primario mientras cruza la pista merced a colosales zancadas: una ensoñación más propia de la ciencia ficción que del baloncesto profesional, hasta hace algo más de 2 años…

La idea era forjar al point forward definitivo en una era eminentemente aposicional, y al desarrollo físico de un prometedor chaval griego recién llegado a Wisconsin se uniría el tutelaje desde el banquillo de Jason Kidd, uno de los más grandes playmakers que jamás han pisado una cancha de baloncesto. La Summer League de 2014, con el 2º mejor pasador de siempre estrenando puesto de entrenador jefe, fue el campo de pruebas inicial de un experimento descabellado a priori que va quemando etapas.

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Maestro y freak. Fuente fotografía: nba.com

Hoy, el salto técnico y físico de Giannis nos trae el verdadero futuro, a falta de los coches voladores y aeropatines que nos prometieran Doc y Marty McFly en su día.

Como parte protagonista de una temporada NBA espectacular y que promete dejar varios récords para la historia (destacando los logros individuales de Westbrook o Harden y los colectivos de varias escuadras que coquetean con derribar la marca del ataque más eficiente de siempre), Antetokounmpo se cuela a cierre de líneas en el Top 20 de la competición en puntos, rebotes, asistencias, robos de balón y tapones.

Y nunca nadie había alcanzado tan pantagruélico logro.

Además, con 22 años recién cumplidos, el chaval lidera a los Milwaukee Bucks en todos y cada uno de los 5 guarismos anteriormente relatados, uniéndose al exclusivo grupo de jugadores (Cowens, Pippen, Garnett y James) capaces de tal proeza de all-around game.

24.8 puntos (con un brutal 54.7% de acierto en tiros de campo), 9.3 rebotes, 5.9 asistencias, 1.8 robos y 1.9 tapones como alucinantes promedios durante el mes de diciembre, y lanzamiento sobre la bocina para sentenciar a los Knicks recién estrenado 2017, bajo el suntuoso brillo de las luces del Madison Square Garden. El escepticismo inicial acerca de su coexistencia espacial con Jabari Parker comienza a disiparse gracias a los apreciables progresos del ex de Duke desde la larga distancia (40.8% de acierto en triples, lanzando 3.5 por encuentro), y pocas secuencias más hipnóticas se pueden disfrutar en el panorama deportivo actual que el despliegue a campo abierto de estos Bucks, con dos freaks físicos como Giannis y Parker acaudillando a la manada y amenazando con destruir el aro rival en cada mate estratosférico.

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Giannis manda a dormir a la ciudad que nunca lo hace. Fuente fotografía: espn.go.com

Los prodigios solitarios se amontonan (Giannis ostenta el mejor PER de la historia de la NBA a su edad, en dura pugna con el mastodóntico Shaquille O´Neal de 1994) mientras el jugador lucha por colarse en el All Star Game y la tropa de Kidd en los playoffs por el anillo. Y eso sin contar con el mejor tirador exterior del róster, un Khris Middleton llamado a corregir debilidades congénitas del grupo a su vuelta.

Cualquier espectador de la mejor competición de baloncesto del planeta estaría legitimado para firmar las palabras enunciadas por Roy Batty en la prodigiosa película de Ridley Scott: las exhibiciones diarias de Antetokounmpo democratizan tan estelar cita.

@Juanlu_num7